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Los tapetes tradicionales en México y Centroamérica están hechas con aserrín normal o de colores; sin embargo, se utilizan varios materiales junto con este y, a veces, en su lugar. Estos otros materiales incluyen pétalos de flores y flores completas, agujas de pino, arroz, frutas, tierra con colorantes, cenizas y otros materiales generalmente orgánicos. El aserrín se limpia, se empapa en agua tintada y luego se deja secar. En el pasado se usaban tintes naturales como el índigo, cáscaras de almendras, etc., pero hoy en día es más común usar tintes comerciales. Cuanto más fino y compacto sea el aserrín, más liso será el trabajo terminado.
La mayoría de los tapetes tradicionales comienzan con una capa de aserrín sin teñir esparcida en un marco de madera para suavizar las superficies rugosas como las calles pavimentadas con piedra, y luego rociadas con una capa ligera de agua. A veces se utilizan otros materiales como arena para la base. Luego, los diseños se colocan encima. En calles lisas y otras superficies, el diseño se puede dibujar con tiza para después rellenarse con los materiales.3 Hay dos formas de crear el diseño, con el uso de moldes o esténciles y a mano alzada, rociando y colocando el material de color. La realización a mano alzada toma más tiempo y requiere más habilidad que con el uso de moldes que permiten diseños muy definidos y complicados. Una vez terminada el tapete, se rocía un poco de agua para fijar el aserrín en su lugar y evitar que los colores se desvanezcan.
La tradición tiene su origen en la fiesta del Corpus Christi en Santa Cruz de Tenerife . Allí las calles se adornaron con flores y arena, volviéndose más elaboradas a lo largo de la Edad Media . La confección de las tapetes se extendió luego hasta el Viernes Santo con imágenes relacionadas con ese día, Cristo en la Cruz y una Virgen María afligida.1 Los españoles trajeron la costumbre a Latinoamérica y se estableció durante el período colonial como parte de la celebración de la Semana Santa, especialmente para recibir las procesiones de íconos religiosos que se llevaban por las calles. Una de las razones por las que se promocionaron fue didáctica, con imágenes que cuentan la historia de lanPasion de Cristo y otras escenas de su vida.

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