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Las aguas cálidas del Océano  Pacífico de Guatemala, reciben anualmente la visita de las ballenas jorobadas, que pueden llegar a pesar 40 toneladas y tener 20 metros de largo con colas de 6 metros de ancho. Los avistamientos de ballenas cada año son más comunes entre los meses de diciembre a marzo.

En nuestra primera aventura en búsqueda de ballenas en aguas guatemaltecas para fotografiarlas y filmarlas, nos creíamos muy salsitas y fue un desastre los primeros dos días. El primer día salimos 25 millas náuticas y no vimos ni una sola, el segundo día salimos 30 millas náuticas y aun peor, para el tercer día le dije a mi sobrino Martín Aguilar, que mejor fuéramos a hablar con los pescadores de Las Lisas y seguro nos daban una luz de que ondas con los cetáceos. Nombre!!! me dice un pescador, aquí nomás están, a 5 millas náuticas andan. 

Más vale el lobo marino por viejo que por lobo, dicho y hecho a 5 millas náuticas nos topamos con esta primera ballena, dándonos un show de su hermosa cola, que es usada como la huella digital de los humanos, como forma de identificar a las ballenas. Al fondo en la playa veíamos las  casas de Las Lisas y parte del volcán Tecuamburro. Estábamos felices de haber encontrado a esta solitaria ballena jorobada tan cerca de la playa, de pronto nuestra alegría se multiplicó cuando aparecieron 2 machos y una hembra en pleno cortejo, dándonos un espectáculo de saltos, mostrando sus grandes aletas y gigantescas colas, una de ellas pasó por debajo de una de las lanchas en las que navegamos y es cuando te sientes como un barquito de papel a la deriva y te das cuenta de lo pequeño que somos al lado de tan majestuosos animales marinos.

Fotografía: @rickylopezbruni

Checa el video que logramos ese día:

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