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El Viernes Santo nos otorgaron un permiso especial para poder salir acompañados por tres integrantes de La Hermandad de La Merced, tuvimos el privilegio de sentir ese aroma inconfundible de la Semana Santa con la ayuda del cucurucho Víctor Manuel Estrada y su incensario. Al inicio echó mucho humo y cuando vi llamas salir de su incensario, le pedí que lo girara en círculo rápidamente para captar el fuego+, mientras los cielos nublados le dan un cierto dramatismo.

Mientras el país entero entró a un encierro mandatario, se abrió una oportunidad sin precedentes para los fotógrafos que estábamos acreditados por algún medio de la prensa nacional.

El primer día que salí a las calles de La Antigua durante el toque de queda fue el 23 de marzo, y continuamos saliendo casi a diario durante más de dos meses.

El privilegio de poder ambular en La Joya Colonial y tenerla a tus pies dispuesta a dejarse captar como nunca antes, ha sido una de las experiencias más inesperadas que me han tocado vivir en mis años de dedicarme a congelar momentos con mis fotografías.

Al residir en la Antigua Guatemala, te acostumbras al movimiento de la ciudad, entre semana es un paraíso, pocos turistas por las calles y el tráfico vehicular no es tan intenso, por ejemplo: siempre encuentras donde estacionar tu carro, pero cuando llegan los fines de semana o Semana Santa es de salir corriendo y desaparecer del casco de la ciudad. Pero esta vez todo era distinto, solo las entidades que tenían excepción de movilización estábamos en las calles, unos patrullando, otros haciendo entregas a domicilio, otros transportando enfermos y nosotros congelando el tiempo con nuestras fotografías.

Fotografía: @rickylopezbruni

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