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El origen de la marimba no es lo más importante, “la marimba puede no ser de Guatemala, pero es indudablemente guatemalteca”, dijo Erna Fergusson (1888-1964), escritora, historiadora e investigadora de la cultura y la historia de México y Guatemala.

Para Godínez, la marimba es “un fenómeno cultural un hecho folclórico, de la tradición popular, un proceso social, un fenómeno histórico, un patrimonio cultural, un elemento de identidad, un fenómeno acústico, un símbolo de nacionalidad, un elemento de promoción turística, una herramienta para el arte y la creación, un medio para el solaz, un objeto de fervor nacionalista, un factor de remembranza, un objeto de pasión, un símbolo cívico, un símbolo patrio, una joya de la artesanía nacional y hasta un objeto de explotación comercial”.

El 17 de octubre de 1978 un grupo de congresistas animados por Rafael Téllez García, logró que el Congreso de la República emitiera el decreto en el cual se declaró a la marimba el instrumento nacional de Guatemala. “Porque ha constituido la genuina manifestación de la nacionalidad guatemalteca, existiendo a la fecha obras de una gran calidad artística dentro de la producción de compositores nacionales, lo que constituye la representación del espíritu guatemalteco”. Y se declara día de la marimba, el 20 de febrero de cada año.

El origen de la marimba es un poco discutido, ya que algunos lo atribuyen al continente africano, otros a Indonesia y hasta al Amazonas.

Se cree que los africanos construyeron marimbas en su país de origen al venir a tierras guatemaltecas y que los indígenas reformaron el modelo a su modo, poniéndole cajas de resonancia, hechas de tubos de bambú o de calabazas.

En un principio fueron ejecutadas por una sola persona, más tarde alcanzaron cierto grado de perfeccionamiento, lo que permitió su popularidad entre todas las clases sociales guatemaltecas.

Las cajas de resonancia se hacen actualmente de madera de cedro o ciprés, afinadas de acuerdo con la tecla y con una membrana pegada con cera en el extremo inferior, lo que permite el “charleo” que facilita la prolongación del sonido.

De la primera que se tiene conocimiento es la de aro o arco, con un teclado de madera de hormigo, colocado sobre un marco de otra madera (pino o cedro) con un cincho de tela que le servía al ejecutante para colgársela y poder tocarla en forma portátil.

Esta tenía calabazas o tecomates que le servían de cajas de resonancia. Estas marimbas pueden verse aun en los museos y todavía se encuentran en algunos lugares distantes de la ciudad donde las ejecutan los campesinos que las han heredado de sus antepasados.

Fotografía: @rickylopezbruni

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