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Esta fotografía fue realizada durante una filmación promocional de Guatemala en el parque Nacional Tikal, con la supervisión de arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Aproximadamente hace dos mil quinientos años se estableció un pueblo en las selvas bajas de Petén, al norte de Guatemala. Las áreas aledañas crecieron , y así nació una de las más sorprendentes civilizaciones de la historia humana.

Esta área arqueológica hoy en día es llamada Tikal, una de los centros más importantes de esta civilización, una ciudad sagrada en la jungla.

Su legado vive todavía entre nosotros dejándonos uno de los tesoros más grandes que una raza puede tener, una civilización que dejó esculpida en piedra su historia. Los superlativos  usados para describir a esta monumental ciudad se justifican cada vez que uno se encuentra en el Parque Nacional Tikal.

Tikal se traduce como el “el lugar de las lenguas” o “lugar de las voces” ”. La epigrafía nos da la lectura de su glifo nominal como “Mutula”, pero tambien es conocido por el nombre maya de “Mutal”o “Yax Mutal”que significa “paquete verde.

Tikal es una de las máximas expresiones de la civilización Maya. Es aquí donde lo colosal de la arquitectura maya encuentra su mayor auge. Constituyó un centro ceremonial por excelencia, en su apogeo tuvo que albergar decenas de miles de habitantes y absorbió la concentración del poder político y religioso de la región, razón por la cual fue necesario la edificación de tantos monumentos de gran magnificencia que representarían su poderío.

El descubrimiento de Tikal se remonta a más de un siglo, se cree que nunca se perdió de vista, que los habitantes de la cuenca del lago Petén Itza sabían de su existencia. Pero no fue sino hasta 1848 cuando Ambrosio Tut, quién divisó las cresterías de los templos en la distancia y corrió a contarle a Modesto Mendéz, gobernador de El Petén quién organizó la primera expedición oficial el 28 de febrero del mismo año, el artista Eusebio Lara formó parte de este grupo quién  hizo los primeros dibujos de estelas y dinteles de Tikal, algo rudimentarios pero de incalculable valor histórico. El primer templo que vieron fue el ahora denominado Templo V el reconocimiento de Tikal acababa de comenzar.   En 1853 se publicó un informe al respecto de dicha expedición en un tomo editado por la Academia de Ciencias de Berlín. Este fascinante relato describe el viaje y las exploraciones realizadas por Modesto Méndez y Ambrosio Tut.

 Modesto Méndez escribió “nos aproximamos con mayor entusiasmo hasta ponernos al pie de una hermosa escalera cuyo paso nos dísputabamos subiendo por precipicios y escombros originados talvez por los temblores y elevados árboles”.

 Esta expedición reflejaba el interés por documentar las raíces de nuestro pasado. Este informe se presentó en la Gazeta de Guatemala lo que originó una ola de suma atracción para arqueólogos y exploradores provenientes de otros continentes. 

En 1877 un ciudadano suizo, el Dr. Gustav Bernoulli, viajó en 1877 a Tikal. Posteriormente mandó a gentes al sitio para transportar varios dinteles correspondientes a las puertas de los Templos I y IV para luego enviarlas a Basilea Suiza, donde se conservan y se exhiben en el Museum fur Volkerkunde. 

La exploración continúo con el explorador inglés Alfred Percival Maudslay quién viajó a Tikal  en 1881 y 1882 y levantó el primer mapa con planos principales de sus rasgos arquitectónicos.  Supo combinar su vena de aventurero y explorador con su dedicación al estudio de la cultura maya. Trabajo sacando moldes de yeso y pasta de papel de las primeras esculturas y tomó fotografías con una cámara de placas sobre el sitio. Sus tomas fotográficas buscaban mostrar siempre la arquitectura del sitio.

Mudslay fue el primero en darse cuenta que la posición y forma de los edificios mayas se debía a consideraciones de carácter astronómico. Maudslay es considerado el primer arqueólogo moderno del ámbito maya.

Trece años después de que Alfred Maudslay abandonará Tikal llegó el alemán Teobert Maler, oficial del ejército austriaco. Pasó tres meses dibujando y tomando fotografías expléndidas de cuanto pudo encontrar. Maler estuvo dos veces en Tikal, la primera vez llegó el 28 de mayo de 1895 y se instaló en el “complejo G” trasladándose luego al que hoy en día lleva su nombre: “Complejo Maler”.

La segunda estadía de Maler estuvo a cargo del Museo Peabody durante su permanencia levantó un plano más detallado, y cambió la nomenclatura de los templos mayores, anteriormente asignados con letras y desde ese entonces se volvieron números. Su carácter fuerte dio lugar a  problemas con los trabajadores y con el Museo Peabody, hasta ser removido del sitio.

A causa de esta problemática el museo envió otra expedición integrada por Alfred Marston Tozzer quién completó el mapeo y finalmente el Museo Peabody publico en 1911 un excelente informe conjunto de Maler y Tozzer. Gracias a esto llega con gran interés Sylvanus G Morley (cuyo nombre lleva el museo de Tikal) en 1914, 1921, 1922 y 1928. Su primordial atractivo era la escritura maya y sus visitas fueron dedicadas a registrar las inscripciones de los monumentos. 

El 26 de enero de 1956, el University Museum de la Universidad de Pennsylvania inauguró el “Proyecto Tikal”, para el estudio y excavación de Tikal, el más grande ejecutado en esta ciudad y duró trece años. La supervisión estuvo a cargo de Edwin Shook, William Coe y George Guillemin. Se firmó un contrato con el Gobierno de Guatemala, el cual colaboró activamente en el proyecto a través del transporte aéreo, por medio de la Fuerza Aérea y de Aviateca. Las metas del proyecto fueron restaurar y preservar una de las arquitecturas mas extraordinarias del mundo.  La investigación comenzó con exploraciones de superficie y con la documentación y rescate de estelas caídas y altares enterrados. Estos monumentos fueron vaciados en moldes de latex lo que permitió obtener dibujos muy detallados.  Para llevar a cabo el programa fue necesario limpiar la densa vegetación que cubría los monumentos y todo el sitio.

La Temporada de 1957 tuvo como objeto principal el levantamiento topográfico del Centro Ceremonial se hicieron planos y elevaciones de los edificios principales. Se despejo la Gran Plaza, se limpiaron los principales Templos. Por otra parte detectaron cientos de unidades habitacionales numerosos chultunes ( cavidades en roca caliza para almacenar agua o grano) y antiguas canteras. Se desarrolló también un estudio sobre la flora y fauna de la región encaminado a comprender el medio ambiente en el cual se desarrollo la cultura maya.

Las investigaciones del “Tikal Proyect” han sido base para el desarrollo de las posteriores investigaciones en toda el área. El principal resultado físico de éste  proyecto fue la intensidad de excavaciones ejecutadas.

A partir de los años 60 se hace notoria la presencia ya de elementos guatemaltecos que participan en el proyecto, incluyendo estudiantes de Humanidades de la Universidad de San Carlos con especialización en arqueología y antropología, ya que estas dos carreras no fueron creadas sino hasta 1974.

Fotografía: @rickylopezbruni

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