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Pasada la una de la madrugada en una noche de cielos despejados en el Parque Nacional Tikal, luego de filmar y fotografiar una ceremonia Maya en la Gran Plaza , íbamos de regreso rumbo al hotel en El Remate, en la entrada del parque antes de la bifurcación de la calle de piedra caliza se encuentra esta majestuosa ceiba, al pasar noté el cielo estrellado y me detuve a observar un minuto, mis pensamientos me llevaron de regreso a las páginas del Popol Vuh, ahí yo y mi cámara entre el inframundo y el supra mundo, bromeando llamé al tata fifí y le dije..mirá subite al árbol a ver si te convierto en mono…los dos reímos por un buen rato. Bueno… ese minuto se convirtió en media hora de tomar fotos y hacer exposiciones largas con cámara en trípode de esa majestuosa ceiba de unos 70-80 metros de altura y unos 4 a 5 metros de diámetro. Al final logré inmortalizar ese momento en una de mis imágenes digitales.

Según el epigrafista y mi gran amigo Federico Fahsen, la creencia se basaba en que las ramas representan lo celestial, el tronco es donde vivimos y la raíz es el inframundo. Hay una historia en el Popol Wuj que siempre me ha gustado, es cuando los hermanos gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué, piden a sus hermanos mayores que suban al árbol para bajar los pájaros muertos que ahí se habían quedado trabados. Cuando ambos suben el árbol éste empieza a crecer y los convierten en monos. Se supone que ese árbol era una ceiba. Los Maya también utilizaban la fibra de algodón que producen sus frutos, denominada kapoc, para hacer sus vestimentas.

El 8 de marzo se celebra el día de la Ceiba, que desde 1955 el gobierno de Carlos Castillo Armas la declara “Árbol Nacional”. Ceiba que en el lenguaje maya se le dice “ya´axche´” que “árbol verde”. Su nombre científico es “ceiba pentandra”, Para los mayas, la ceiba representaba el árbol que sostiene el universo. En su cosmovisión, el universo estaba conformado de 3 planos que se conectaban entre sí por un árbol considerado sagrado por los antiguos antepasados: la ceiba. Creían que las ramas de dicho árbol simbolizaban el mundo divino y permitían alcanzar los 13 cielos, sus raíces eran la vía de comunicación entre el mundo de los vivos y del inframundo maya, Xibalbá. 

Fotografía: @rickylopezbruni

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