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En 1993 me pidieron una fotografía de un quetzal para la portada de una revista. Yo, muy seguro y machito, dije: pero claro que sí la tengo!!! Fui al Biotopo del Quetzal…y nada, fui a La Sierra de Las Minas y en mi primer viaje, con la ayuda de Don Carlos Méndez Montenegro logré ver mi primer quetzal en la naturaleza, pero todo estaba en mi contra, el equipo fotográfico que llevaba…nada que ver, los quetzales estaban en pleno tiempo de cortejo y se mantienen en las copas de los arboles del bosque nuboso y estaban demasiado lejos, caminamos un día entre neblina y lluvia, era mi primer viaje a fotografiar en la naturaleza, en fin… un desastre total y regresé frustrado y sin la foto. La revista ya andaba buscando la foto por otro lado y como no me gusta quedar mal, le pedí a mi colega Dicky Mata me prestara una y esa fue la foto publicada. Esa derrota fotográfica y mi ego fueron apachurrados, seguí subiendo a La Sierra con Don Carlos, a quién le digo mi papá de la montaña. Ya han pasado 27 años y en estas casi 3 décadas he seguido documentando y estudiando al quetzal en los bosques de Guatemala, Costa Rica y México. Cuenten con que en Sin Filtros verán muchas fotos de quetzales e historias alucinantes que me ha tocado vivir con ellos. Curiosamente Don Carlos les dice a los machos “los coludos” pero en realidad las plumas largas que muchos creen que es su cola, pues a que ni saben? No lo es!! En esta fotografía de este “guapo” macho adulto, debajo de su pecho rojo, (que tampoco es así por la sangre de Tecún Umán) puedes observar unas plumas blancas…BINGO!! Esa es la verdadera cola de quetzal, las 6 plumas blancas y 6 negras por debajo de las largas.
Las plumas largas son las cobertoras o plumas supra caudales que le crecen en la espalda. Este ejemplar tiene dos largas, que usualmente botan después de la época de anidamiento y dos cortas que ya vienen creciendo, estas plumas tardan 2 a 3 años en llegar a medir más de un metro de largo. El record de una pluma documentada es de 1.60 metros en el Zoomat en Chiapas.
En las épocas de anidamiento en que hemos trabajado en La Sierra de Las Minas, solemos ponerles nombre o apodos a los quetzales, a este le decíamos “el guapo”, convivimos con el y su pareja durante casi dos meses y fue la estrella principal de quetzales en mi largometraje documental Serpiente Emplumada

Foto: Ricky López Bruni
IG: @rickylopezbruni

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